Etiquetas: el valor de la eficiencia logística

Una cosa básica que hacemos al ir de compras y elegir un producto es visualizar su etiqueta, pero ¿por qué es tan importante ese papel adherido para el consumidor?, y ¿cuáles son los procesos por los que pasó el producto para llegar al punto de venta.

Hoy en día, podemos ver etiquetas de producto por todos lados, incluido su respectivo código de barras, el cual es un identificador único que se maneja en el punto de venta, donde es enorme el beneficio que conlleva pasar todos los productos por la caja registradora y obtener en pocos minutos un ticket con la cantidad a pagar.

¿Se imagina si esto se hiciera a la antigua? Los consumidores tendrían que estar mucho tiempo en espera. Además este estándar mundial proporciona información oportuna y veraz justo en el momento en que se requiere, a la vez que identifica el producto a lo largo de la cadena de suministro con el objetivo de que todos los actores estén en sintonía, permitiendo comunicación entre las distintas unidades logísticas, ya que se mueve a través de la cadena de distribución con el beneficio de ser utilizado para identificar el producto desde el lugar de origen hasta el punto de entrega. Al lograr un mayor nivel de conocimiento e identificación de los artículos, lograremos también mayor control y seguridad al tomar decisiones.

Actualmente, la etiqueta funge un papel fundamental del producto para fines de mercadotecnia, por ser parte de su imagen, lo cual influye en su aceptación y credibilidad. Si lo llevamos a lo terrenal, cuando vamos al supermercado y adquirimos un producto comestible, y éste tiene una etiqueta rota o con poca información, y además las letras son ilegibles; ¿qué pasa?, dudamos de llevarlo o nuestra confianza disminuye.
Sin duda, las etiquetas son esenciales para definir la compra del consumidor como para proporcionarle información adicional, al hacer una compra es de enorme importancia cuando queremos saber las características que lo describen, por ejemplo, si estamos adquiriendo una playera y necesitamos saber el precio, talla, color, si está en oferta, dónde fue hecho, etcétera; o si lo que estamos comprando es un queso cottage y necesitamos saber fecha de caducidad, los ingredientes que lo componen, la duración mínima del producto, entre otra información que es relevante, también nos apoyamos en la etiqueta.

Realmente esta parte del envase de un producto es bastante útil para definir una compra, así como para tomar precauciones inherentes, algunas relacionadas con la calidad. En caso de que se haya tenido algún inconveniente con el producto y deseemos contactar ya sea al fabricante o a la cadena comercial en donde lo adquirimos para obtener una respuesta, también es de mucha utilidad.
Aunque los beneficios de las etiquetas van más allá de proporcionar información al consumidor y finalmente dar un servicio agregado al cliente ofreciéndole todo aquello que debe tener sobre un artículo en particular y cumplir con su demanda en tiempo y lugar, así como con leyes y regulaciones que determinan la comercialización del producto, hay un trasfondo que genera beneficios a lo largo de la cadena de suministro, tanto para la empresa que lo elabora y comercializa como para la cadena que lo distribuye.

La cadena de suministro es un gran foco de oportunidades para generar eficiencias, ahorros y productividad dentro de las compañías que, al establecer dentro de sus procesos internos, herramientas que optimicen tiempos y hagan fluida la comunicación comercial entre clientes y proveedores; conseguirán un mayor crecimiento. Es importante resaltar que México, según la Secretaría de Economía, tiene uno de los costos más altos de Logística, equivalente al 15% del PIB, lo que puede representar entre el 15% y 20% del precio del producto colocado en el punto de venta y, en el caso de las PyMEs, puede representar hasta el 30% de sus ventas.
El proceso
Actualmente, las etiquetas son fundamentales dentro del proceso de la cadena de suministro, incluida la relación con las cadenas detallistas y tiendas departamentales que, a través del código de barras, pueden tener una comunicación más fluida. Es un hecho que éste seguirá existiendo por muchos años; en México, generalmente aún existe desconocimiento en el tema, sobre todo por parte de las PyMEs, que no tienen presente los beneficios que trae contar con esta herramienta y que además es un requisito para insertar un producto al mercado y vender a grandes cadenas comerciales. Sin embargo, ha surgido una nueva tecnología que si bien no sustituirá al código de barras, sí lo complementará con el fin de ampliar sus beneficios; hablamos de la tecnología RFID.

Sin menospreciar la efectividad y el valor del código de barras, la tecnología RFID, que aunque lentamente se incorpora, sobre todo por su alto costo de implementación; ya ha tenido aplicaciones en pallets, cajas, artículos de lujo como joyería, vinos, así como para evitar la piratería de medicamentos. Pero para ser más específicos, ¿qué es RFID y qué tiene que ver con etiquetas?
El uso de RFID se comenzó a aplicar en los años 80, es un sistema que permite transmitir datos mediante un dispositivo portátil, llamado etiqueta, que es leída por un lector RFID y procesada según las necesidades de una aplicación determinada; los datos que se pueden proporcionar son sobre la identificación o localización del producto adherido a la etiqueta. Hoy en día, las etiquetas RFID están comenzando a demostrar ser efectivas por muchas razones, sin embargo su implementación es aún baja a causa de su alto costo que bien vale la pena pagarlo por los beneficios que ofrece en la gestión de inventarios.

A través de la tecnología RFID, cada producto puede ser identificado como único, a diferencia del código de barras que lo hace a nivel de artículo, así seguirlo individualmente a través de toda la cadena de suministro, punto por punto, hasta que finalmente llega a las manos del consumidor final. Entre otros de los grandes beneficios que podemos encontrar, es que los productos no necesitan estar en contacto visual con un lector, pues las etiquetas son leídas a una distancia de 10 metros, además son capaces de almacenar una mayor cantidad de información que el código de barras.
La implantación de las etiquetas inteligentes o RFID está creciendo en diversos sectores, sobre todo en el alimenticio y farmacéutico, pues permite conocer automáticamente toda la cadena de suministro de un envase o embalaje y detecta si el producto ha sido manipulado o se ha estropeado, garantizando la calidad y la seguridad de un artículo.

Frente a la enorme competencia y variedad de productos que podemos encontrar en el mercado, es un hecho que el consumidor de nuestra era es cada vez más exigente y quiere estar mejor informado sobre lo que consume, razón por la cual es de vital importancia garantizar la calidad e higiene de los productos alimenticios, medicamentos, artículos de belleza, etcétera.
Ante este escenario global, los beneficios, tanto del código de barras como del RFID, muestran que estas tecnologías facilitan la distribución, eficiencia de procesos y optimizar la vida en anaquel, y además pueden fungir como una herramienta importante en la trazabilidad de un producto, que es la habilidad de trazar o dejar huella de los movimientos y procesos por los que pasa un determinado producto, desde su concepción hasta llegar al consumidor, y que está muy relacionada con los controles de calidad para la protección de la salud del consumidor para mejorar el seguimiento y transparencia en la elaboración de un producto.
El lograr una trazabilidad efectiva de un producto es esencial, pues ante las variadas contingencias sanitarias que se han vivido alrededor del mundo, las empresas deben de ser más precavidas y conscientes de que en cualquier momento la información que contiene un RFID puede ser útil ante situaciones sensibles.

Un caso práctico
Un gran ejemplo en México, en donde la trazabilidad sería parte importante para disminuir la piratería, es en el sector farmacéutico, pues según las Organización Mundial de la Salud (OMS), en los países en desarrollo, hasta un 50% de los medicamentos que se comercializan son piratas, mientras que a nivel mundial esta cifra es de 10%. Además, el robo de medicamentos en México, según la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), provoca pérdidas anuales de 2,000 millones de pesos para el sector.

Aunque hoy en día, el RFID es usado sólo para productos de alto valor, su implementación se está viendo detenido a causa de los altos costos y la falta de estandarización del sistema, por lo que habrá que esperar algunos años para conocer la evolución del RFID, si éste tendrá que convivir con el código de barras o tendrá exclusividad dentro del mercado.

Los beneficios de las etiquetas tanto de código de barras como RFID son esenciales para lograr tener un modelo logístico eficiente que aunque esto depende de diversos factores, estas pueden complementar todas aquellas herramientas utilizadas para su mejora. Pero a todo esto, ¿cómo y quién debe imprimirlas?
Existen muchas características importantes con las que debe contar una etiqueta; que sea adaptable al envase, el color, la forma, el material, el cual debe ser resistente desde la salida del producto del almacén hasta llegar a las manos del consumidor; existe una oferta de etiquetas a base de diversos materiales: cartón, papel adherible, papel joyería (plastificado), tela, etcétera; así como muchos tipos: etiquetas de precio, etiquetas de contenedor, etiquetas especiales.

Para cumplir adecuadamente con las especificaciones de las cadenas comerciales en la impresión de etiquetas, es más efectivo contratar los servicios de un tercero y de esa manera evitar hacer grandes inversiones en infraestructura y tiempo. En el mercado hay opciones con gran experiencia que pueden ayudar a las empresas con esta actividad, tal y como lo necesitan, mientras estas enfocan los esfuerzos y el capital humano en el verdadero core de negocio y de paso obtienen los siguientes beneficios:
n) Respuesta oportuna y tiempo de entrega de material y producto terminado y etiquetado
n) Comodidad y facilidad en la impresión
n) Cumplir con cada una de las especificaciones solicitadas
n) Configuración de archivos necesarios para su elaboración
n) Ahorro en costos y tiempo